HAPPY B-DAY CHARMING MAN!
22 de Mayo, un día que para muchos es un día cualquiera y que para otros, donde me incluyo, es un día verdaderamente muy especial. Un 22 de Mayo de 1959 nacía en una primaveral Manchester uno de los más reconocidos e importantes íconos de la música británica.
Durante su niñez, creció rodeado e inmerso en legados artísticos musicales, teatrales y literarios, que lo marcarían y serían una fuerte influencia en su posterior obra musical. Con una personalidad introvertida, torpe y tímida se convirtió en un adolescente solitario, reflexivo y crítico de la estructura social en que la que le tocó nacer. Sus mejores amigos, contados con los dedos de las manos, Oscar, James, John y Shelagh estuvieron junto a él, en las grises caminatas por la cuidad y en las penumbras húmedas de su habitación.
Hasta que llegó el día en que debía expresar al mundo su descontento. La poesía afloraba desde su cuerpo y mente, para impregnarse en las libretas, al ritmo delicado del movimiento de sus delgadas manos. Luego vino la música, acordes y melodías llegaron para perfeccionar sus versos. Su voz de terciopelo, su interpretación honesta y natural lo trasformaron en una promesa de la escena musical de los años ’80. Su vida había cambiado, pero seguía siendo el mismo chico, introvertido y sobre todo tímido, con la diferencia de que ahora había encontrado la forma y el medio de decir: ‘Sí, soy distinto a ustedes, no estoy de acuerdo y no encajo dentro del prototipo de persona que quieren que sea, tengo bastantes cosas que decirles y no me las callaré, soy el chico con la espina en el costado que clama a viva voz su deseo de que por una vez en su vida pueda tener lo que quiere’.
Un sinfín de cosas más se pueden decir de su controversial vida y carrera artística, pero lo más importante es que hace 54 años llegó a este mundo y hace más de 30 años que sobresalió para deleitarnos con su personalidad y su monumental obra.
¡Feliz cumpleaños para el gran Steven Patrick Morrissey!
Acuarela inspirada en Morrissey por su cumpleaños.
24/04/2013 Television en Chile. Uno de los mejores conciertos a los que he ido en mi vidaaaaaaaaaaaaaa <3
Lunes 20 de febrero de 2012
Me desperté ese día con la sensación de que no iba a ser un día igual a los muchos que han trascurrido durante mi vida. Las suposiciones entorno a la llegada de Morrissey a Chile eran muchas e inciertas, el lugar en qué se hospedaría, el día y la hora de llegada variaban de un medio a otro, pero yo sabía que ese día tendríamos a nuestro ídolo pisando nuestras tierras. Y así fue, cuando eran las 12:55 Colors, la productora encargada de traer a Morrissey, publicó en su twitter lo siguiente: Ya llegó el staff de MORRISSEY a Chile… y así empieza la semana de la Morrisseymania! Al leer esto me puse más nerviosa que nunca aunque esto no confirmaba que Morrissey estaba ya en Chile, pero minutos después recibí un mensaje que confirmaba mi presentimiento. Morrissey había llegado junto a su staff y llegaría a eso de las tres de la tarde al Hotel Ritz-Carlton.
No podía creer lo que estaba pasando, mi corazón se aceleró de sólo pensar que Morrissey ya estaba en Chile y la oportunidad de poder verlo en vivo y en directo se acercaba cada vez más. Me cambié de ropa, me puse una polera con el rostro de Oscar Wilde, uno de los escritores favoritos del Moz, eché mi cámara fotográfica a la mochila y tomé mi carpeta con los dibujos que había hecho de Morrissey pensando en que tal vez podía cumplir el sueño que siempre venía a mi cabeza cuando pasaba horas dibujando su inspirador rostro, poder regalarle uno.
Mi viaje en metro al hotel fue casi paranoico, miraba el reloj a cada rato y pensaba que toda la gente iba a bajarse para esperar a Morrissey a fuera del hotel. Me paré en un rincón del vagón y tiritaba de sólo pensar que podía verlo aunque fuera de lejos. Llegué por fin al Hotel y ahí me encontré con tres amigas mozzeras que había conocido hace un par de semanas en las reuniones de fans donde nos organizábamos para que la semana de Morrissey en Chile fuera de ensueño. Esperamos casi una hora y media a dentro del hotel hasta que empezamos a ver que había movimiento y la hora de la supuesta llegada de Moz se acercaba. Salimos, llegaron tres autos y preguntamos si venía el cantante Británico, nos engañaron y nos dijeron que no venía, pero el Moz ya había entrado al hotel por una de las puertas laterales, en un auto con vidrios polarizados.
Desilusionadas por no haber visto nada, nos mirábamos las caras sin saber qué hacer. Esperamos unos minutos y decidimos irnos. Mis amigas tenían que volver a sus trabajos, pero yo no tenía nada más que hacer así que antes de bajar al metro me arrepentí y decidí quedarme a esperar a fuera del hotel las horas que fueran necesarias hasta ver por lo menos asomarse el jopo de Morrissey por alguna ventana del hotel. Me senté en los pastos que están frente al Ritz y ahí me quedé, sola, con la ilusión de ver a Moz. A eso de las cuatro de la tarde, llegó una fiel mozzera con su hija quienes habían ido a esperarlo al aeropuerto sin tener mejor suerte que nosotras, así que se aventuraron a ir a esperarlo al hotel con las mismas ilusiones que tenía yo. Unimos fuerzas y nos acompañamos en la ansiada espera compartiendo experiencias y riéndonos de lo loca que estábamos por llevar horas esperando sin tener la certeza de que en algún momento Morrissey bajara. En la espera dimos entrevistas para algunos canales nacionales, cantamos y un montón de cosas más.
Cuando ya eran las 5:30 de la tarde bajó Ian, el guardaespaldas más famoso de nuestro querido Morrissey, nos dijo que Morrissey nos había visto, en ese momento mi corazón empezó a latir a toda velocidad y hasta pensé que me desmayaba ahí mismo. Nos dijo que Morrissey bajaría a saludarnos pero no sabía en cuánto tiempo más porque primero quería descansar y que lo único que pedía era que la prensa no lo molestara porque él sólo quería estar con los fans. Terminó de decir esto y se fue, con Karen y su hija Javiera nos miramos, estábamos casi llorando de la emoción así que ahí nos quedamos, nadie nos movería de ese lugar hasta ver bajar a Morrissey.
Pasaban los minutos y la ansiedad aumentaba con cada segundo, eran más de las siete de la tarde y aún no pasaba nada. Hasta que uno de los guardias chilenos que custodiaban la entrada del hotel nos hizo una seña para que nos acercáramos. Nos dijo que Morrissey venía bajando en el ascensor y que en cosa de minutos saldría por la más que observada puerta del hotel (todo el día estuve con los ojos puestos en esa puerta). Al fin el momento de nuestras vidas había llegado, la respiración empezaba a agitarse, el cuerpo entero temblaba y a lo lejos escuchaba que el guardia nos decía que mantuviéramos la calma y no le hiciéramos nada al cantante porque perderíamos la oportunidad de estar con él. Yo me decía mi misma: ‘Tranquila, llegó el momento que tanto esperabas, es tu oportunidad de hacer todo lo que soñaste, respira y disfruta esto’.
A los cinco minutos sin despegar por ni un segundo la vista de la puerta, aparece él, estaba ahí frente a mí, perfecto, con un sweater negro asomándose una camisa blanca que lo hacía resplandecer dentro de tantos guardias. A sólo metros, ahí estaba, era él, era Morrissey. Era como estar dentro de aquel sueño hospedado en mi cabeza. El tiempo se detuvo menos los latidos de mi corazón cada vez más acelerados. En esta parte me está costando escribir, las emociones que sentí no las puedo describir y plasmarlas aquí sería como una explosión de palabras e ideas como si dejara fluir la corriente de mi consciencia. Verlo para mí ya era bastante, pero lo mejor estaba por venir. Me acerqué a él, le dije que me fascinaba dibujar su rostro, que era una persona muy importante para mí y uno de mis sueños era entregarle uno de los tantos dibujos que había hecho de él. Que él tuviera uno de mis dibujos sería realmente un honor. Le hice entrega del dibujo que había hecho especialmente para él y la expresión de su rostro fue maravillosa, por unos minutos sentí que éramos sólo él y yo en ese lugar, me dijo que el dibujo era muy bueno se acercó a mí y me abrazó, me quedé paralizada no lo podía creer, Morrissey me estaba abrazando y susurrando al oído: ‘Gracias, gracias, en verdad muchas gracias por esto’ y me besó en la mejilla. Fue el abrazo más mágico y perfecto que me hayan dado después de esto me sentí tranquila e inmersa en una felicidad indescriptible. Nos tomamos muchas fotos y después yo lo abracé un par de veces más, había que aprovechar, no tienes a tu ídolo todos los días al frente tuyo para expresarle cuando lo admiras y amas. Después me alejé y observé cómo las demás personas que estaban ahí se fotografiaban con él. No dejé de observarlo ni de mirar esos profundos ojos azules que hasta el día de hoy al cerrar mis ojos puedo verlos y pensar: ‘Morrissey es realmente una persona excepcional amante de lo que hace, sumamente entregado y agradecido de sus seguidores. Basta con mirar por unos instantes a sus ojos para darse cuenta de lo sensible y honesto que es y que todos los mitos acerca de él son sólo basura mediática.’
Regresé a mi casa con una sensación de estar en las nubes tratando de entender que lo que había pasado no era un sueño que era real y me había pasado a mí. Sólo pensaba en el abrazo y en que este era sólo el comienzo, el mejor comienzo, de una semana cargada de emoción, poesía y música ocasionada por el mancuniano que odia la monarquía de su país, que dice las cosas como son, consecuente con los ideales que defiende y por qué no decirlo, el salvador de muchos de los que seguimos y apreciamos su obra.

Morrissey for my friend Valita.
We decided to exchange portraits for this Christmas, I did Morrissey and she did a wonderful portrait of Iggy Pop for me.






